Redes sociales: me cagan, pero no puedo vivir sin ellas

Las redes sociales se han convertido en una forma nice de destruir relaciones, crear otras, despertar el instinto voyeur que hay dentro de cada uno de nosotros, concursar por ver quién es más popular y, básicamente, perder el tiempo (o ganarlo de alguna manera que aún no comprendo).

Pero no. Es evidente que no voy a satanizar a las redes sociales. Yo no satanizo casi nada (el “casi” es importante, si no vean el post anterior). De hecho, soy fan de Facebook y de Last.fm. En cambio, lo que son MySpace y Hi5 ya me tienen aburrido, y a Twitter simplemente no le he encontrado mayor chiste.

Ahora veamos, una exigencia argumental me obliga a decir el porqué de cada uno de los puntos que refiero en el primer párrafo, así que empezaré por el asunto de las relaciones.

Me ha tocado escuchar muy seguido que “ya borré mi Hi5 porque me causó problemas con mi novia”. Y sí, yo soy de ese numeroso grupo que ha sufrido las consecuencias de que tus amigas se desinhiban –por la facilidad que da para ello el internet-, y te llenen tus fotos o tu perfil de comentarios cariñosos y/o sugestivos. La gran mayoría de las veces esos comentarios son inofensivos, pero ponen bajo advertencia a la pareja en turno, generándole sospechas en un mundo donde cada vez es más difícil confiar en la gente.

Tengo una lista de amigos que mejor optaron por mudarse a Facebook, donde al parecer lo más importante no es llenar de “TQMMMM” y “K SXY T VS” las fotos y los perfiles (que, por cierto, ese asunto de comerse las vocales ya lo trataremos en un post más adelante).

En Facebook la cosa es diferente. Cuando entras las primeras veces no sabes ni lo que está pasando. No le encuentras el chiste, vamos. Después uno se percata de que hay que estar aceptando regalitos virtuales y aceptar invitaciones a juegos, tests y otras monerías sin sentido. O sea, uno sale de Guatemala para entrar a Guatepeor.

Sin embargo, aunque no me interesa saber qué postre tradicional bielorruso soy, tiene algunas cosillas divertidas –que no útiles- por ahí. Está el juego ese de Who Has the Biggest Brain? o el asunto de poder mandar buen karma a tus amigos para que vean que te acuerdas de ellos cada vez que estás de ocioso.

Pero bueno, la invasión adolescente está llegando a Facebook desde hace unos meses, así que supongo que no tardaré mucho en cancelar mi cuenta también.

Por otra parte, a lo que me refiero con eso del “instinto voyeur” es a que, afortunadamente (en algunos casos) y desafortunadamente (en los más), a la gente le ha dado por exhibirse de una forma sin precedentes. Ahora, como quien dice, ya es muy fácil conocer los brassieres de todas tus amigas y los boxers de todos tus amigos. Eso no me parece que esté tan mal, pero es un hecho que nos ha vuelto más… mmm…. digamos curiosos.

Ahora lo bueno. La red social con la que hasta ahora no tengo ningún problema es Last.fm. Claro, para un adicto a las estadísticas y a la música como lo soy yo, un sitio en el que te digan de forma ordenada lo que más has escuchado –desglosado por semana, mes o año- y te recomienden canciones basados en tus gustos, pues es un paraíso. Pero sin duda ya le encontraré el lado negativo, que por algo soy un amargado.

Bueno, hasta aquí dejo el comentario por el momento, aunque quedan en el tintero algunas cosas como el hecho de que ahora uno tiene más “amigos” en las redes sociales de los que en verdad tiene, o lo de que ahora resulta que es maravilloso reencontrarte con personas con las cuales no te dio la gana de encontrarte en años. Tal vez, si lo soportan, algún día haya segunda parte.

Espero que esto reviva a un par de melapios que andan por ahí perdidos en alguna dimensión alterna y que, así como el Holacinco, el Caralibro y demás, me la pelan y repelan.

Una respuesta to “Redes sociales: me cagan, pero no puedo vivir sin ellas”

  1. Mi experiencia con las redes sociales, más que ofrecerme algo sorprendente, ha sido de una weba impresionante: la realidad es que de los amigos que tengo en todas ellas son los mismos a los que telefoneo o a los que veo regularmente… En mi Hi5 tengo como 200 amigos de los cuales más de la mitad ni conozco ni se de donde salieron… Por otro lado el twitter y plurk eran una adicción para mí que, por falta de tiempo, tuve que dejar de usar… Last.fm es la onda, lo uso mucho y aunque mis gustos son tan dispersos que no me ha encontrado gente con la que pueda platicar (según el principio de que last encuentra tus “vecinos” que tienen gustos similares), no me importa porque al final, como sucede en las otras redes sociales, me dará weba platicar con desconocidos… En fin, un mal necesario en esta onda de la conexión al mundo…
    Saludos

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